La noche que enviamos nuestra invitación, no pegamos ojo.
Nos quedamos los dos delante del móvil, viendo llegar las respuestas.
Sí. Sí. Sí, por supuesto. Sí, allí estaremos.
Rebobinemos un poco.
Hector es desarrollador; Victoire, diseñadora. Nos conocimos en el trabajo, en París: ella tenía las ideas y él las hacía funcionar… y enseguida nos dimos cuenta de que nos encantaba hacerlo juntos.
Así que, cuando decidimos casarnos, lo de la invitación estaba clarísimo: la haríamos nosotros mismos.
Unos días después del envío, llegó el primer mensaje:
«¿Podríais hacer la nuestra?»
Luego, un segundo. Un amigo, después el amigo de un amigo, y luego parejas a las que no conocíamos de nada.
Dijimos que sí cada vez. Por las noches, los fines de semana, solo porque nos hacía ilusión.
Fue entonces cuando dimos con el nombre.
Yes and yes again
El sí que nos dimos. Y todos los que nos llegaron después.
Y los mensajes no dejaron de llegar nunca.
Así que el equipo creció: primero con Louise, y después con Amir, Manon y Alice.
Ellos también dijeron que sí.
Hoy somos seis haciendo lo mismo para parejas como vosotros, con un único deseo:
que una noche también vosotros os quedéis pegados al móvil, viendo llegar los síes.
Hector y Victoire